⚕️ ALT y AST elevadas: guía paso a paso para entender tus pruebas hepáticas

ALT y AST elevadas: guía paso a paso para entender tus pruebas hepáticas

Acabas de recibir tu analítica de bioquímica. Recorres los resultados con la mirada y, de repente, tus ojos se clavan en dos siglas, ALT y AST, marcadas con valores altos. ¿Tu primer instinto? Una búsqueda frenética en internet. Quince minutos después, ya te has autodiagnosticado cirrosis, hepatitis y daño hepático tóxico.

Hagamos una pausa. Respira hondo. Despacio. ¿Mejor? Bien.

Las ALT y AST elevadas no son un diagnóstico; son un síntoma. Piensa en ellas como una luz de advertencia en el tablero de tu coche. Podría señalar algo tan simple como falta de combustible o tan grave como un fallo inminente del motor. Para saber la diferencia, necesitas la perspectiva de un mecánico. Hoy vamos a mirar bajo el capó de tu cuerpo para entender qué está pasando realmente.


¿Qué son la ALT y la AST, y dónde se encuentran?

Primero, aclaremos: la ALT y la AST no son sustancias dañinas. Son enzimas, proteínas trabajadoras que viven y funcionan dentro de nuestras células. Sus nombres completos son Alanina Aminotransferasa (ALT) y Aspartato Aminotransferasa (AST). Su función principal es facilitar el metabolismo de los aminoácidos, lo que las convierte en engranajes vitales de nuestra maquinaria metabólica.

Imagina cada célula de tu cuerpo como una pequeña fábrica, y las enzimas son sus trabajadores. Mientras las paredes de la fábrica (las membranas celulares) estén intactas, los trabajadores permanecen dentro, haciendo su labor. Pero si una pared se rompe, los trabajadores empiezan a salir a la calle (el torrente sanguíneo). Cuanto mayor sea la brecha y más fábricas estén dañadas, mayor será la multitud de trabajadores en la calle.

Cuando te extraen sangre, el laboratorio esencialmente está contando a esos “trabajadores fugados”. Por su número y especialización, podemos deducir qué fábrica ha tenido un accidente.

  • ALT (Alanina Aminotransferasa): Es una especialista, casi exclusivamente una “trabajadora del hígado”. La gran mayoría de la ALT se encuentra en las células hepáticas (hepatocitos). Su presencia en otros órganos es mínima. Por lo tanto, niveles altos de ALT en sangre apuntan fuertemente al hígado como origen del problema. Es un marcador altamente específico de daño hepatocelular.
  • AST (Aspartato Aminotransferasa): Es una generalista. Aunque también está presente en el hígado, cantidades significativas de AST residen en las células del músculo cardíaco (cardiomiocitos), los músculos esqueléticos, los riñones e incluso los glóbulos rojos. Un aumento de AST puede señalar problemas más allá del hígado.

Conclusión clave: Una elevación de ALT/AST casi siempre significa que hay células dañándose o destruyéndose en algún lugar del cuerpo. Nuestra tarea es descubrir dónde y por qué.


¿Por qué están elevadas? Los principales sospechosos

La luz de advertencia está encendida. Las células están en apuros. ¿Quién es el culpable? La lista de sospechosos es amplia, pero repasemos los más frecuentes.

1. El hígado: Sospechoso n.º 1

Como la ALT es tan específica del hígado, es el lugar lógico para empezar.

  • Hepatitis viral (A, B, C, etc.): La causa clásica. Un virus infiltra los hepatocitos, se replica y los destruye, provocando una “fuga” masiva de enzimas. En la hepatitis aguda, los niveles de ALT y AST pueden dispararse a decenas o incluso cientos de veces el límite superior de la normalidad (LSN).
  • Enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA): Una epidemia silenciosa del siglo XXI. Debido a la disfunción metabólica —frecuentemente asociada al exceso de peso, la diabetes tipo 2 o el colesterol alto—, la grasa se acumula en las células hepáticas. Un hepatocito repleto de grasa es como una maleta demasiado llena: sus membranas se estiran y se vuelven permeables, permitiendo la fuga de ALT y AST. La elevación suele ser leve (2-5x LSN) pero persistente.
  • Enfermedad hepática alcohólica: El etanol y sus subproductos son toxinas directas para los hepatocitos. Provocan tanto cambios grasos como inflamación directa (hepatitis alcohólica). El daño hepático por alcohol tiene una firma enzimática característica, que analizaremos más adelante.
  • Daño hepático inducido por fármacos (DILI): El hígado es nuestro principal órgano de detoxificación. Procesa todo lo que ingerimos, incluidos los medicamentos. Algunos fármacos (desde dosis altas de paracetamol hasta antibióticos, estatinas y antifúngicos) pueden ser tóxicos para el hígado. Incluso suplementos herbales aparentemente “inofensivos” pueden causar DILI.
  • Hepatitis autoinmune: Una condición más rara en la que el propio sistema inmunitario ataca por error las células hepáticas.

2. Más allá del hígado

Si la ALT está solo ligeramente elevada pero la AST es significativamente más alta, conviene considerar otros órganos.

  • El corazón: Durante un infarto de miocardio (ataque al corazón), las células del músculo cardíaco mueren, liberando sus grandes reservas de AST al torrente sanguíneo.
  • Los músculos: Cualquier daño muscular significativo —traumatismos graves, quemaduras, ejercicio extremo (aficionados al CrossFit, tomen nota) o enfermedades musculares específicas (miositis)— liberará AST (y otra enzima, la CK) a la sangre.

Trabajo detectivesco: análisis de números y cocientes

Un buen clínico actúa como un detective al interpretar tus niveles de ALT/AST. No solo mira los valores absolutos, sino también su cociente y otras “pistas” en tu panel analítico.

El grado de elevación

  • Elevación leve (1,5-5x LSN): El escenario más frecuente. Suele apuntar a un proceso crónico de bajo grado como EHGNA, hepatitis viral crónica o DILI. No hay que entrar en pánico, pero la investigación es esencial.
  • Elevación moderada (5-15x LSN): Sugiere un proceso más agudo o grave, como una exacerbación de hepatitis crónica, DILI más significativo o un proceso autoinmune.
  • Elevación grave (>15x LSN): Es una señal de SOS. Se observa con mayor frecuencia en hepatitis viral aguda, daño grave por fármacos o toxinas, o lesión hepática isquémica (pérdida repentina del flujo sanguíneo).

El cociente De Ritis (AST/ALT)

Es una herramienta diagnóstica poderosa. El cociente entre estas dos enzimas puede ser increíblemente revelador.

  • AST/ALT < 1: La ALT es mayor que la AST. Este es el patrón más común en la mayoría de las enfermedades hepáticas, incluidas la hepatitis viral y la EHGNA. ¿Por qué? La ALT es más específica del hígado y escapa con mayor facilidad de las membranas celulares dañadas.
  • AST/ALT > 2: La AST es al menos el doble de la ALT. Según el Colegio Americano de Gastroenterología, este cociente es altamente sugestivo de enfermedad hepática alcohólica. El alcohol daña no solo la membrana celular, sino también las mitocondrias —las centrales energéticas de la célula— donde reside una parte significativa de la AST. Este cociente también puede indicar la progresión a cirrosis de cualquier causa. Y, por supuesto, apunta fuera del hígado, hacia el corazón o los músculos, que contienen muy poca ALT.

Otras pistas en tu analítica

La ALT y la AST rara vez cuentan toda la historia. Para obtener el panorama completo, un médico examinará todo el panel hepático:

  • GGT y FA (fosfatasa alcalina): Son marcadores de colestasis, u obstrucción del flujo biliar. Si están elevados junto con ALT/AST, el problema puede involucrar las vías biliares.
  • Bilirrubina: Este pigmento causa ictericia. Su elevación significa que el hígado tiene dificultades para procesarla y excretarla.
  • Albúmina y TP/INR: Son marcadores de la función hepática, no solo del daño. La albúmina es una proteína clave, y el TP/INR mide la coagulación sanguínea; ambas son producidas por el hígado. Si estos niveles son anormales, significa que la fábrica no solo está dañada, sino que está fallando en cumplir su función. Esto es una señal muy seria.

Tu plan de acción paso a paso

  1. Paso 0: No entres en pánico. Una elevación aislada y leve de las transaminasas es motivo de investigación, no de alarma inmediata. Incluso puede ser un error de laboratorio.
  2. Paso 1: Sé tu propio Sherlock. Antes de tu cita médica, repasa las últimas semanas.
    • ¿Alcohol? ¿Hubo consumo excesivo antes de la analítica?
    • ¿Medicamentos? ¿Empezaste algún fármaco nuevo, suplemento o remedio herbal?
    • ¿Ejercicio? ¿Algún entrenamiento inusualmente intenso?
    • ¿Dieta? ¿Un período de alimentación abundante, grasosa o procesada?
  3. Paso 2: Consulta a un médico. No un foro, no un buscador, sino un médico cualificado. Un médico de atención primaria o un gastroenterólogo/hepatólogo es tu mejor punto de partida.
  4. Paso 3: Espera pruebas adicionales. Tu médico probablemente solicitará una segunda ronda de análisis para acotar la causa:
    • Ecografía abdominal: Para visualizar la estructura del hígado, comprobar si hay grasa y descartar obstrucciones.
    • Serología de Hepatitis B y C: Un paso estándar y esencial.
    • Panel metabólico completo: Para volver a revisar las enzimas hepáticas y evaluar marcadores de función como la bilirrubina y la albúmina.
    • FibroScan (elastografía): Una prueba no invasiva para medir la rigidez hepática, que ayuda a evaluar la presencia de fibrosis o cirrosis.

En conclusión

El hígado es un órgano extraordinariamente resiliente y silencioso. Puede soportar un estrés significativo sin causar dolor (no tiene receptores del dolor). Las ALT y AST elevadas son a menudo su única forma de pedir ayuda.

Tu trabajo es escuchar ese llamado. No con pánico, sino con un enfoque sereno y metódico. A principios de 2026, la guía actualizada de la AASLD sigue enfatizando que las elevaciones leves y aisladas de ALT deben dar lugar a pruebas de confirmación antes de iniciar estudios invasivos. Trabaja con tu médico para encontrar la causa raíz. Recuerda, la mayoría de las condiciones que elevan las enzimas hepáticas son manejables o reversibles con cambios en el estilo de vida o tratamiento.

Comprender tus resultados de laboratorio es el primer paso para tomar el control de tu salud. Para una perspectiva más amplia sobre cómo interpretar tus informes, consulta nuestra guía para entender tus resultados médicos sin pánico. Dado que la salud hepática está estrechamente ligada a la función metabólica, también puede resultarte útil aprender sobre cómo interpretar tu perfil lipídico.

Revision medica

Esta informacion tiene fines exclusivamente educativos y no sustituye el asesoramiento, el diagnostico ni el tratamiento medico profesional. Consulte siempre a un profesional de la salud cualificado.

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Directora Médica, Medicina Interna

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